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La llegada de Agapito Iglesias al Real Zaragoza que cambió su historia

Por Beatriz Jiménez · Publicado el · Actualizado

La llegada de Agapito Iglesias al Real Zaragoza que cambió su historia

El 26 de enero de 2001, Agapito Iglesias se hacía con el control del Real Zaragoza, un movimiento que iba a cambiar la historia del club, pero no siempre para bien. En este artículo recordamos la llegada de Agapito Iglesias, con testimonios de la época y có...

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El 26 de enero de 2001, Agapito Iglesias se hacía con el control del Real Zaragoza, un movimiento que iba a cambiar la historia del club, pero no siempre para bien. Veinte años después, el paso de la presidencia de Agapito Iglesias por el Real Zaragoza es recordado como uno de los peores de la historia del club, salpicado de polémicas, de decisiones erróneas y sobre todo, de una gestión económica desastrosa que llevó al club a la ruina y a descender hasta la tercera división del fútbol español. En este artículo vamos a recordar la llegada de Agapito Iglesias al Real Zaragoza, cómo se produjo, qué objetivos tenía y cómo fue recibida su llegada por los estamentos del propio club y por los aficionados.

¿Quién es Agapito Iglesias?

Agapito Iglesias es un empresario de la construcción originario de Huesca. Tras una larga carrera en el sector de la construcción, comenzó a diversificar sus inversiones hacia otros sectores, como el inmobiliario o el de las energías renovables. Aunque su nombre nunca había estado vinculado al mundo del fútbol, en 1998 decidió dar el gran salto e invertir en este sector comprando el filial del RCD Espanyol, el Espanyol B. Con esta compra, Agapito Iglesias pretendía formarse como empresario del fútbol y tener experiencia en la gestión de un club, pero lo que realmente buscaba era tener una plataforma que le sirviera para acceder más adelante a la gestión de un club de primera división. Ese mismo año, Agapito Iglesias, junto a otros inversores, compró al C.D. Huesca, club que militaba entonces en tercera división y que es el equipo de su ciudad natal. La verdadera intención de Agapito Iglesias con la compra del Huesca era tener un club más cercano, donde poder probar sus dotes de gestor y así poder más adelante optar a un club de mayor categoría y de mayor prestigio. La oportunidad le llegó en 2001, cuando el Real Zaragoza se encontraba en una situación económica muy precaria.

La llegada a la presidencia del Real Zaragoza

En 2001, la sociedad que había gestionado hasta entonces el Real Zaragoza, con el presidente en funciones José Luis Zubizarreta, decidió vender el club. Las ofertas que se recibieron para la compra del club fueron todas muy dudosas y el propio club no se preocupó en absoluto de tratar de encontrar una nueva propiedad que tuviera experiencia en la gestión de clubs de fútbol. Por eso, cuando la oferta de Agapito Iglesias fue aceptada, hubo mucha sorpresa, tanto entre los socios como entre los aficionados, ya que nadie conocía a este empresario y no se sabía si tenía o no la capacidad para gestionar un club de fútbol profesional. Sin embargo, Agapito Iglesias vendió su participación en el Espanyol B y también vendió su participación en el Huesca, lo que significaba que había dejado de lado sus intereses en otros clubes para centrarse por completo en la gestión del Real Zaragoza. Iglesias se presentó a los socios del club y a los aficionados con un lema muy sencillo pero que tuvo mucho impacto en la época: "Zaragoza, por encima de todo". Con este lema, lo que pretendía era hacer ver a los aficionados que iba a tomar decisiones siempre pensando en lo mejor para el club y para sus intereses.

Primeros años: éxito casi inmediato

En los primeros años de la gestión de Agapito Iglesias, los resultados deportivos fueron espectaculares. En la temporada 2000-2001, el Zaragoza logró la clasificación para la UEFA tras terminar en la quinta posición de la liga. En 2002, el club ganó la Copa del Rey tras vencer al Real Madrid por 2-1 en la final disputada en el estadio de La Cartuja, en Sevilla. Y en 2003, el club consiguió ganar la Copa de la UEFA, logrando así el mayor éxito de su historia hasta la fecha. Los aficionados estaban encantados con la gestión de Agapito Iglesias, pero comenzaron a surgir las primeras dudas cuando empezaron a ver que el presidente no era del todo transparente con los socios del club. Las asambleas comenzaron a ser más y más opacas y las decisiones que tomaba el presidente no eran discutidas ni puestas en duda por nadie. Aún así, los resultados deportivos y la buena salud económica del club disimulaban todas estas dudas.

La debacle

Sin embargo, a partir de 2006, la cosa comenzó a cambiar. Los resultados deportivos comenzaron a ser peores y la situación económica del club empezó a ser preocupante. A pesar de todo, Agapito Iglesias seguía tomando decisiones muy discutibles, como por ejemplo en 2006, cuando decidió destituir a José Aurelio Gay, el entrenador que había conseguido mantener al club en primera división tras ascenderlo en 2005, y contratar a Miguel Ángel Lotina. Esta decisión sorprendió mucho a los aficionados, ya que todos pensaban que Gay debía continuar en el club. A partir de ahí, las destituciones de entrenadores se sucedieron una tras otra, muchas de ellas muy polémicas y casi siempre con entrenadores que no eran del agrado de los aficionados. Todo esto, sumado a los malos resultados deportivos, provocó que en 2009 el Real Zaragoza descendiera a segunda división. El descenso a segunda división supuso un duro golpe para la afición y para el propio club, pero Agapito Iglesias tomó una decisión que sorprendió a todos: vendió casi toda la plantilla y decidió formar un equipo prácticamente nuevo. Esa estrategia, que fue muy criticada en su momento, dio sus frutos y en 2010 el Real Zaragoza volvió a ascender a primera división. Pero el club volvió a estar en una situación económica muy precaria, y todo apuntaba a que otra venta masiva de jugadores iba a tener que hacerse para sanear las arcas del club. De hecho, en 2011 el club tuvo que hacer una venta muy dolorosa para la afición, al vender a uno de sus ídolos, el delantero argentino Diego Milito, que fue traspasado al Real Zaragoza. En 2012, el club alcanzó la final de la Copa del Rey, pero perdió esa final ante el Atlético de Madrid. En 2013, el club volvió a tener serios problemas económicos y estuvo a punto de desaparecer. Agapito Iglesias tuvo que hacer frente a deudas muy grandes y estuvo renegociando con Hacienda las deudas del club, pero esto provocó que la situación económica del club siguiera siendo muy precaria. Aún así, el presidente consiguió que el club no desapareciera. Pero los problemas con los socios comenzaron a ser más y más evidentes. En 2014, el club descendió a segunda división y los socios comenzaron a movilizarse y a protestar contra la gestión de Agapito Iglesias. El presidente decidió entonces cerrar las asambleas de socios y dejó de convocarlas. Esto provocó que las tensiones entre la masa social y el presidente alcanzaran niveles insostenibles. En 2018, tras consumarse otro descenso, esta vez a tercera división, los socios del club decidieron movilizarse y llevaron a cabo una recogida de firmas para poder exigir a Agapito Iglesias que dimitiera. Agapito Iglesias se negó en todo momento a dimitir y se negó también a aceptar la voluntad de los socios, por lo que estos decidieron interponer acciones legales contra el presidente.

¿Por qué se recuerda la llegada de Agapito Iglesias al Real Zaragoza?

La llegada de Agapito Iglesias al Real Zaragoza se recuerda hoy, 20 años después, como una decisión muy controvertida. Por una parte, su llegada al club supuso un periodo de éxitos deportivos, casi inmediatos, ya que en su primera temporada el club alcanzó la UEFA y al año siguiente ganó la Copa del Rey y al siguiente la Europa League. Pero por otra parte, su gestión está siendo valorada muy negativamente por los socios del club, que de hecho en la actualidad están luchando por recuperar el control del club tras la venta de este por parte de Agapito Iglesias a la actual propiedad del club, que está formada por inversores británicos. Los socios han interpuesto acciones legales para tratar de recuperar lo que ellos consideran que les pertenece, que es el control del club. El presente y el futuro del Real Zaragoza está en manos de estos inversores británicos, pero los socios están luchando para que el club recupere la identidad que ha perdido en los últimos 20 años.

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