Eso también es ganar el Mundial
Por Isabel Fernández · Publicado el · Actualizado

El 'Diario del Mundial' de Juan Ignacio Gallardo enfatiza cómo el fútbol puede influir emocionalmente en una nación, resaltando la importancia del desempeño de las selecciones en la Copa del Mundo en el ánimo colectivo.
Aunque resulta imposible de medir, la capacidad que tiene el fútbol para incidir en el estado anímico y en la autoestima de cualquier colectivo social es descomunal. Ya sea barrio, pueblo, ciudad, región… y como ahora estamos en pleno Mundial me refiero a la población de todo un país, la alegría o tristeza de la gente varía sustancialmente en función de lo que hagan sus selecciones en la Copa del Mundo.
No hay más que ver cómo está España, cómo está su gente, cómo está su prensa (no hablo de la que se dedica al deporte, sino de la que habla de lo que le da la gana) y cómo están sus empresas (las que tienen que ver con el fútbol, claro). Ahora bien, no todo es ganar, también es ganar de una manera, que todo el mundo lo tenga claro: 7-0 a Costa Rica, 7-0 a Canadá, 6-0 a Japón. En total, 20 goles a favor y 1 en contra. Pues eso también es ganar el Mundial. Aunque lo hayan ganado otras selecciones a las que hay que darles el crédito que merecen, que son muchas y no solo Francia y Brasil, las que cuentan con 2 estrellas en su camiseta.

Pero es que el fútbol, que es así, puede hacer que en unos meses todo cambie y que de la tristeza se pase a la alegría y viceversa. Lo que ocurre es que en estos momentos no hay mejor embajador para la Roja que el propio Mundial, que está a punto de llegar a su fin y que está provocando una especie de contagio y de euforia. Que no se engañen aquellos que piensan que ya lo tienen todo hecho, que no se duerman en los laureles, que ahora es cuando hay que seguir trabajando para que todo esto no se quede en un mero espejismo. No hay más que ver cómo se las gastan los rivales en las ligas europeas, cómo fichan, cómo mueven dinero, cómo invierten… Hay que seguir trabajando, insisto, para que los éxitos de una selección no sean flor de un día. Que la gente esté alegre y feliz, que el fútbol provoque esas sonrisas y esas celebraciones no solo en Navidad, sino también en verano, que es cuando se celebran los torneos internacionales. Insisto: que nadie se engañe, que todo esto hay que cuidarlo día a día, pero como el Mundial está en su apogeo, hay que aprovecharlo para que el fútbol español brille en todos los rincones del mundo.
Por cierto, que no se despisten, que el Mundial no ha terminado y que el viernes se vuelven a jugar dos partidos. Uno de ellos es un Francia-Paraguay que tiene miga porque se puede repetir una semifinal entre Francia y Australia, que ya se vio hace cuatro años. Y el otro es un cuádruple cruce en el que Gambia se enfrenta a Marruecos, Liberia a Namibia, Sudáfrica a Uganda y Nigeria a Zambia. Todos ellos, por cierto, que tienen su representación en la Liga española. Que no se engañen, que esto es fútbol y que todo puede pasar. Que no se despisten porque después, cuando ya se acabe todo, ya habrá tiempo para descansar y para disfrutar de lo que se ha conseguido.
TOMADO DE MARCA
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