El comunicado del Real Zaragoza que no entendió nadie
Por Lucía García · Publicado el · Actualizado

El Real Zaragoza emitió un comunicado tras su descenso a Primera RFEF, admitiendo su fracaso deportivo. El club se excusó en el dinero invertido (65 millones de euros) y su apuesta por el nuevo estadio, pero el autor critica que estas excusas no eran apropi...

El Real Zaragoza emitió un comunicado público en nombre del consejo de administración al poco de terminar el partido de Las Palmas y confirmarse el descenso a Primera RFEF. El club habló de que no había estado a la altura deportivamente, como si en un equipo de fútbol esa palabra fuera algo menor; admitió que había fracasado deportivamente, como si en un equipo de fútbol esa palabra fuera algo menor, calificó la temporada de agotadora e intentó solidarizarse con el momento tan duro, de enorme tristeza y rabia que invadía a todos y cada uno de los aficionados. Como si el zaragocismo no fuesen ellos sino algo ajeno y lejano. En esa palabra, deportivamente, está el quid de todas las cuestiones que han afectado y continúan afectando al Real Zaragoza. El origen de este desastre histórico. La propiedad de la SAD, personificada en la figura del presidente Jorge Mas y en los seis consejeros, cree que fundamentalmente ha fallado en ese punto, en el deportivo. O que al menos ahí ha estado el error de los errores. En cierto modo, solo en cierto modo, es así. El límite salarial de esta temporada ha sido el más alto de los trece años en Segunda, 12,8 millones de euros, y la manera de malgastar ese capital se podría estudiar en las escuelas de los malos negocios. El principal problema de esta Liga hay que buscarlo en esa esfera y en esa esfera se encuentra. Sin embargo, detrás de todo ello hay cuestiones de una relevancia máxima. Una de ellas, la incapacidad de la propiedad para comprender la realidad que le rodea, no conocer todavía cuál es la identidad del Real Zaragoza y de Zaragoza, cómo ha sido y cómo es el club que dirigen y cuáles son las palabras adecuadas para cada momento de la historia. En ese mismo comunicado en el que la SAD pedía disculpas, ratificaba su compromiso con el proyecto y abría la puerta a un capital aragonés que no aparece por ningún lado, el consejo de administración también se vanagloriaba de haber invertido 65 millones de euros para la reducción de la deuda, la profesionalización del club, la dotación de recursos económicos y las partidas del nuevo estadio. Que de un modo u otro, nada a fondo perdido, así ha sido. Para la Ciudad Deportiva, donde cualquier inversión no tiene retorno, se queda ahí para siempre, nada de nada. Cuatro duros. Da vergüenza verla. También consideraba el Ibercaja Romareda como un objetivo irrenunciable y de suma relevancia para la ciudad y la entidad. Desde hace cuatro años, aquí nadie se chupa el dedo. Fuera cual fuera la intención de la afirmación, que seguramente iba más por la ratificación del compromiso con los pagos después de lo ocurrido en diciembre pasado, las referencia económicas y a las ambiciones del grupo de inversores no venía al caso en un momento de duelo colectivo, de dolor profundo y simple y llanamente de amargura emocional. Para entender que la Nueva Romareda y el dinero no pintaban nada en un comunicado el día del descenso a Primera RFEF, había que entender el Real Zaragoza y a Zaragoza. Nada hubiera sido bien recibido en una tarde así, pero hubiese bastado con unas palabras sentidas que sirvieran de consuelo en una situación de total desconsuelo.
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