¿Por qué España y Uruguay juegan con la segunda equipación? Este es el motivo de la decisión de FIFA
Por Pedro Díaz · Publicado el · Actualizado

España y Uruguay jugarán con su segunda equipación en el Mundial 2026 debido a una normativa de la FIFA que busca mejorar el contraste entre los colores de las camisetas para facilitar la visualización del partido.
España se despide de la fase de grupos del Mundial 2026 enfrentándose a Uruguay en un partido con un detalle que no pasará desapercibido. Ni 'La Roja' vestirá de rojo ni la selección charrúa lucirá su clásica camiseta celeste. Ambos equipos saltarán al terreno de juego con su segunda equipación por una decisión tomada previamente por la FIFA.
El combinado de Luis de la Fuente, que había disputado sus dos primeros encuentros con su uniforme habitual al actuar como local, jugará esta vez como visitante a efectos organizativos. Sin embargo, esa circunstancia no es el motivo principal del cambio de camiseta.
A simple vista no parece existir un problema entre la camiseta roja de España y la celeste de Uruguay. Los colores son perfectamente diferenciables. Sin embargo, la FIFA aplica un criterio que va más allá del contraste tradicional. Antes del inicio del Mundial, el organismo dejó fijadas todas las equipaciones que vestirían las selecciones durante la fase de grupos con un objetivo muy concreto: garantizar el mayor contraste posible entre colores claros y oscuros para facilitar el seguimiento de los partidos, especialmente a las personas con daltonismo.

Por ese motivo, Uruguay jugará completamente de azul marino, mientras que España estrenará su segunda equipación oficial, íntegramente de color blanco. El reglamento de la Copa del Mundo contempla diferentes escenarios en función de las necesidades de cada encuentro. Si fuera necesario, una o ambas selecciones pueden combinar prendas de la primera y la segunda equipación o, incluso, disputar el partido con el uniforme de reserva independientemente de quién figure como local o visitante.
Además, la FIFA explica que, siempre que sea posible, intentará asignar a un equipo una equipación de colores oscuros y al otro una de colores claros para mejorar la visibilidad del encuentro para los aficionados con dificultades para distinguir determinados colores. El cambio de uniforme tampoco responde a una estrategia comercial para dar visibilidad a las segundas equipaciones. De hecho, varias selecciones disputarán los tres partidos de la fase de grupos con su camiseta principal al no existir problemas de contraste con sus rivales.
Es el caso de Países Bajos, que mantiene su tradicional naranja, o Portugal, que seguirá vistiendo de rojo durante la primera fase. La elección depende exclusivamente de los criterios establecidos por la FIFA para cada partido y no de una obligación de estrenar la segunda camiseta. Así, aunque sorprenda ver a España completamente de blanco y a Uruguay sin su histórica camiseta celeste, la explicación está en un protocolo diseñado para mejorar la identificación de los equipos sobre el terreno de juego y hacer los partidos más accesibles para todos los espectadores.
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