El Mallorca desciende a Segunda Division tras una temporada desastrosa
Por Gerardo Castro · Publicado el · Actualizado

El Mallorca ha descendido a Segunda División tras caer derrotado en su último partido de liga. A pesar de ganar su encuentro contra el Oviedo, los resultados de otros partidos no acompañaron y el equipo balear no pudo evitar el descenso cinco años después d...
Era una misión casi imposible y no se pudo obrar el milagro. El Mallorca remó, pero murió en la orilla. Goleó sin piedad al Oviedo, pero no hubo carambola en el resto de partidos y se certificó su descenso a Segunda cinco años después de su ascenso. Y todo en medio de lágrimas en los jugadores y pitos de la grada a los directivos.
Los de Demichelis salieron a morder desde el pitido inicial, pero con dientes poco afilados. El Oviedo no se inmutó con la presión arriba y de hecho todavía quiso dar un susto a los baleares con una clara ocasión para Dani Calvo que se desvió por muy poco por encima de la portería. Los asturianos querían despedirse con una sonrisa de Primera, pero se vio claro que la intensidad no era la misma.
El Mallorca decidió entonces dar un paso al frente. Asano tuvo una clara tras pase de Samu Costa, pero su disparo raso y fuerte se marchó demasiado desviado por el palo largo. Luego llegaría la ocasión de Muriqi, que falló de manera incomprensible un cabezazo cuando estaba en el centro del área totalmente solo.
Y, cuando los nervios iban en aumento en Son Moix, con gritos de 'mercenarios' y pitos por parte del graderío, apareció Pablo Torre para adelantar a los suyos al borde del descanso. Un gol que invitaba a soñar, más aún cuando poco después el Levante conseguía empatar al Betis. Con la esperanza por bandera se marchaban todos a vestuarios.
La segunda parte comenzó con una alegría. Pero no en el estadio balear, sino en Girona con el empate de los de Míchel ante el Elche. La ilusión se disparaba en la grada, más pendiente, quizás, de lo que sucedía en el estadio de campos que en el suyo propio.

De hecho, ni la lesión de Mascarell ni el balón al palo de Morlanes sirvieron para que estuvieran más pendientes porque llegaba goles que importaban más. Goles como el del Getafe, que metía a Osasuna en la pelea con los baleares.
Las alegrías en el estadio parecieron contagiar al equipo, que se vino arriba para afianzar el resultado y conseguir un segundo que confirmara su triunfo. Tanta era la tensión y el nerviosismo que la salida del campo de una leyenda como Cazorla pasó algo desapercibida. El ídolo asturiano no pareció despedirse y muchos sueñan con seguir viéndole por el Tartiere, aunque sea en la división de plata.
En el parón para hidratarse, Demichelis dijo a sus jugadores que estaban a un gol en otros partidos para intentar contagiar a sus jugadores. Ellos siguieron a lo suyo y fruto de ello llegó el segundo, obra de Morlanes. El centrocampista encontró un balón dividido en el centro del área para poner el de la tranquilidad, si se podía decir así.
Porque todo menos calma en la grada. Ni siquiera el vigesimotercer gol de Muriqi sirvió para calmar los ánimos en el estadio. Los resultados no terminaron de encajar en las cuentas de un Mallorca que terminó acabando en bancarrota.
Un doloroso descenso de un equipo que había encadenado cinco años en Primera y que ahora deberá volver a remar para regresar a la élite con un proyecto nuevo y sin su delantero estelar, que a buen seguro buscará otro puerto donde desembarcar sus sacos de goles.
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